Artículos sobre formatos de archivo, privacidad en la web y cómo funciona por dentro el software que usas todos los días. Escritos por quien construye estas herramientas.
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Cambias algo en tu página, recargas y sigue igual. La culpa casi nunca es del servidor: es la caché, y funciona con reglas que conviene conocer.
Leer el artículoVer el candado no significa que la web sea de fiar. Significa algo mucho más concreto, y confundir las dos cosas es la base de casi todas las estafas por internet.
Dos vídeos con la misma extensión pueden ser completamente distintos por dentro. Entender la diferencia entre contenedor y códec resuelve casi todos los problemas de "este vídeo no me funciona".
Las reglas de mayúsculas, números y símbolos vienen de una recomendación que su propio autor retiró. Lo que de verdad importa es otra cosa, y es más fácil de recordar.
Muchas apps se declaran sin recopilación de datos y aun así reciben un aviso de incumplimiento. El motivo suele ser el mismo, y no tiene que ver con el código que escribiste tú.
No te han estafado y no falta espacio. La diferencia viene de que el fabricante y tu sistema operativo usan dos definiciones distintas de la palabra "giga", y la brecha crece con el tamaño.
Quitar el fondo de una foto sin subirla a ningún sitio ya es posible. Pero hay una frontera clara entre lo que cabe en una pestaña y lo que necesita un centro de datos, y conviene saber dónde está.
Cada foto que haces con el móvil lleva dentro un bloque de datos invisible: dónde estabas, cuándo, con qué cámara y a veces mucho más. Qué contiene exactamente y cuándo conviene quitarlo.
La ventana privada del navegador hace exactamente una cosa, y no es la que la mayoría cree. Qué borra, quién sigue viéndote y para qué sirve de verdad.
La mayoría de conversores online copian tu archivo a un servidor ajeno antes de tocarlo. Qué implica eso de verdad, qué dice la letra pequeña y por qué hoy existe una alternativa que no lo necesita.
Editar vídeo o comprimir un PDF dentro de una pestaña dejó de ser imposible hace pocos años. La razón tiene nombre, y entenderla explica por qué muchas webs cambiaron de arquitectura al mismo tiempo.
Entre tu tecla y la página hay media docena de pasos, varios ordenadores y unas cuantas décimas de segundo. Entenderlos explica por qué a veces algo va lento y dónde está el problema.
La sincronización y el respaldo parecen lo mismo y hacen cosas opuestas. La diferencia se entiende el día que borras algo por error, y entonces ya es tarde.